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Articulo Nro 1 Print

LA DIFICULTAD DE SEPARARSE 

Dr. Fernando Maestre Pagaza

 Dra. Maribel Briceño

Podemos constatar que la manera como una pareja transita por un proceso de separación no dependerá únicamente del dolor, de la frustración o de una decisión emocional. La capacidad de separarse después de haber vivido un matrimonio turbio y conflictivo tendrá todas las facilidades o dificultades dependientes del concepto previo que tengan los miembros de la pareja de aquello que se llama “capacidad para decidir con quién me caso y cuándo me separo”. En otras palabras dependerá del concepto de libertad previamente adquirido.

Así uno de los factores que entrará en juego será el componente de la capacidad y tipo de enamoramiento que tienen los miembros de la pareja. Así, de la misma manera que en el enamoramiento entra a jugar un factor de idealización narcisista intenso, donde los elementos de la idealización y de fantasías de “eternidad” están presentes, cuando se propone el fin del vínculo, la terminación de la relación, surgirá el elemento opuesto, es decir la profunda desilusión y junto con ello la elevación de la rabia, el deseo de venganza o de la auto destrucción. Así se puede decir que a mayor enamoramiento ciego, más intensa será la rabia luego del anuncio de la separación. 

Otra característica que marca el grado de dificultad para afrontar una separación está dado por la fantasía previa que las parejas tienen en relación a la pregunta que indaga sobre ¿Cuánto habrá de durar mi pareja? Si un miembro de la pareja tiene en mente que este vínculo tiene características de transitoriedad y que sólo espera de  algunos placeres o diversiones, la separación será muy fácil, puesto que no tendrán ninguna intención de soportar el sufrimiento ni el conflicto que todo vínculo de pareja aporta. Pero por el contrario cuando una pareja tiene entre sus planes una prolongada estancia junto a la otra persona, probablemente se aferrará al vínculo haciendo juramentos que habrá que luchar hasta el final para conservar la unión. 

El intercambio sexual al interior de la pareja será otro determinante de la mayor o menor facilidad que tengan para poner fin a la unión En efecto, si para algún miembro de la pareja esta ha sido su primera experiencia sexual y a lo largo de la vida no ha tenido otra práctica, es probable que el aferramiento será intenso puesto que no ha podido aprender, durante la época conyugar, las técnicas de seducción y conquista que son argumentos necesarios para consolidad los vínculos.  Por otro lado si la pareja ha tenido otras parejas distintas al la conyugal resultará más fácil pensar que es posible que luego de la separación no se quede sola y que con facilidad pueda encontrar compañeros de experiencias de vida. 

También resulta cierto que cuando los intercambios sexuales de la pareja han terminado, y ya está trascurriendo un largo periodo de abstinencia sexual, es probable que las tendencias agresivas aumenten y la frustración empiece a campear. No cabe duda que el principal elemento que mantiene a pareja junta habrá de ser el erotismo no sublimado, la explicación de este fenómeno la propone magníficamente Freud, pues afirma que cuando la vida no esta impregnada de Eros, con facilidad será tanatos quien empiece a desorganizar el vínculo y a empujar a la pareja hacia una desunión traumática y dolorosa irremediable, donde lo que primará ya no será cambiar de vida y tener la oportunidad de encontrar otro camino, sino mantener la unión para hacerse daño. (El auge de elementos masoquistas) 

Las separaciones rara vez tienen el carácter de búsqueda de paz y tranquilidad, puesto que en el momento que cae el amor (Eros) fácilmente reaparecerán los elementos hostiles que habitan el inconsciente, entre ellos surgirá una de las fuerza primarias más intensas que de no ser gobernadas por el Yo, estas dominarán la relación y por supuesto el fin de la relación. Nos estamos refiriendo al poder dentro del vínculo.  El resurgimiento del poder de la pareja que se va a divorciar transita por múltiples áreas las cuales convierten el intento de separarse en un sin fín combativo destructor. Este poder se manifestará, en algunos casos, por una feroz lucha por obtener la mayor tajada económica o por mantener el control y dominio sobre los hijos también pueden formarse sub grupos de poder aliados contra el miembro que ha planteado la separación, (lanzar a los hijos contra el miembro que se quiere ir) o finalmente ser víctima de una regresión  a niveles infantiles donde la activación del poder nada tiene que ver con la líbido sino con una tendencia a la supervivencia. 

Estas y otras consideraciones habrán de tomarse en cuenta en el momento en que uno decide separarse.